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martes, 29 de noviembre de 2016

A MI AMADO PUEBLO

(ENTRADA PERSONAL)

Antes de nada, me gustaría presentarme por pura cortesía, pues ya sabéis todos quién soy. Soy Akenatón, faraón de la XVIII dinastía de Egipto. A pesar de ser similar a Dios no soy Él, y digo Dios y no dioses porque no podéis creer esas falacias que se predican sobre el politeísmo. El único Dios que existe es Atón, aquel que nos da la vida, el Sol.

Tanto creo yo en esto que manifiesto que hasta he cambiado mi nombre de Amenhotep, culto al dios Amón, por Akenatón, culto al verdadero Dios. Y no soy el único que cree en ello, mi esposa Nefertiti, una mujer físicamente increíble y con unas dotes para gobernar nunca vistas, me apoya en esta creencia.

Para que podáis comprender mejor esta adoración he escrito un poema titulado 'Himno al Sol' en escritura jeroglífica en el que me dirijo directamente a nuestro Dios. En él alabo los días, cuando sale, brilla y nos llena de vida y lloro las noches con un tono triste.

Los dos nos sentimos dolidos por las revueltas que ha habido en nuestro imperio por la destrucción de los falsos templos pues lo único que deseábamos, como emperadores que fuimos, era llevar a nuestro pueblo por el camino de la verdadera fe y es que, ¿acaso no es cierto que es el Sol aquel que nos proporciona la vida y nos permite mantenerla? ¿No es eso a lo que llamamos Dios?

Entiendo las quejas del clero y del sumo sacerdote, ya que les estamos arrebatando el poder ilógico que tenían pero nunca me habría esperado esto de mi pueblo. Sólo me queda expresar mi dolor porque hagáis desaparecer, obras, bustos y estatuas mías y de mi mujer tras 17 años de reinado y dedicación absoluta a mi Imperio. 

Estatuilla de mi próspero matrimonio.

1 comentario:

  1. Akenatón, yo te admiro mucho, a pesar de no compartir tus creencias, valoro mucho lo que hiciste. Que sepas que los adelantados a su tiempo siempre han sido unos incomprendidos, pero con el paso de los siglos, tu persona, la de tu esposa y la de tu hijo pasarán a ser legendarias.Paradojas de la vida, ¡tanto intentaron esconderos, que vuestras figuras quedaron protegidas de los saqueadores y son las que se conservan mejor!
    Por cierto, te conocí gracias a un libro Sinuhé, el egipcio. Y hace poco pude ver una escultura de tu rostro en un museo de París. Impresionante. Besos desde el futuro. Y un saludo para Iria, ella ya sabe por qué...

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