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lunes, 27 de febrero de 2017

CANTO AL SER HUMANO

  Hemos leído en clase de literatura universal a uno de los grandes poetas del siglo XIX, contemporáneo a Goethe y perteneciente a la misma corriente literaria, el Romanticismo. Este autor es el reconocido Walt Whitman.

    En este poema existe una ironía, a mi parecer preciosa, entre el título y lo que el poeta quiere expresar. El poema se titula Canto a mí mismo, pero como dice en los dos primeros versos: ''Me celebro y me canto a mí mismo,/ y lo que diga yo ahora de mí, lo digo de ti''.

   El autor no sólo se canta a sí mismo, celebra la existencia de todo ser humano y, más concretamente, su naturaleza, por la cual expresa un anhelo de la posibilidad de que pueda llegar a ser desenfrenada y no limitada por la sociedad.

    Aunque lo más importante del poema se encuentra aún entre estas líneas, pues no habla de de dónde venimos ni hacia dónde vamos, sino de dónde nos encontramos, que se trata del mismo lugar para todos. 

   Estamos todos los seres vivos, no sólo los humanos, en este universo, en esta galaxia, en el planeta Tierra. Para que el lector llegue a esta conclusión, ignorada por nadie en cuanto a la teoría pero por todos en cuanto a la práctica, hace un uso abundante a lo largo de todo el poema del recurso retórico de la deixis, con expresiones temporales (como ''hoy'' y ''ahora'') y de lugar (como pueden ser ''aquí'' y ''sobre la tierra'').

   Pero no sólo hace que el lector llegue a una conclusión. Él mismo llega a la conclusión de que al encontramos todos aquí interactuando, estamos desgraciada o afortunadamente, lo mismo al bien que al mal, interconectados. 

   
  
     

EL FEMINISMO GUILLOTINADO

Olympe de Gouges fue una escritora, dramaturga y feminista revolucionaria de mediados del siglo XVIII nacida en la ciudad de Montauban, situada al sur de Francia. Su nombre real es Marie Gouze, pero cuando se trasladó a París y comenzó a escribir literatura adoptó este pseudónimo.

Se involucró en círculos revolucionarios y abolicionistas y mantuvo actividades contra leyes y costumbres que atentaban contra la moralidad, como puede ser la trata de esclavos negros, punto de vista que puede observarse en su libro La esclavitud de los negros, cuyo título fue, por cierto, cambiado para ser representado bajo el nombre de ''Zamore y Mirza o el feliz naufragio.

Olympia vivió el triunfo de la Revolución Francesa y el dictamen de la famosa Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, en el que se excluía por completo a la mujer y sus derechos.

Como la feminista que era, Olimpia no podía dejar esto impune, por lo que hizo su propia justicia poética escribiendo la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (uno de los primeros textos que reivindican los DD de la mujer); no sin antes escribir numerosos artículos y ensayos, además de respuestas a sus no pocos detractores desde el periódico El Impaciente.

También fue miembro del Club de lo amigos de los negros y fundó varias sociedades fraternas en las que se admitía la entrada a ambos sexos. Sus obras, tanto literarias como ensayísticas, defendían principalmente el derecho de la mujer al voto, así como a la educación, a formar parte de la vida política y del ejército.

Luchó contra la muerte del rey Luis XVI y su mujer María Antonieta, además de criticar la política de Roberpierre, lo que le costó la muerte por guillotina dejando su último texto Una patriota perseguida. 

EL MARQUÉS DE SADE

  En la entrada de hoy me gustaría hablaros de un personaje un tanto peculiar sobre el que hace unos días hice una exposición en clase. EL personaje en cuestión es el Marqués de Sade. El Marqués de Sade, cuyo nombre completo era Donathien Alphonse François de Sade, fue un filósofo y escritor francés. Escribió obras como Justine o los infortunios de la virtud, Los crímenes del amor, Juliette o las prosperidades del vicio y numerosas novelas, cuentos y obras de teatro. Debido al contenido de estas, sus obras estuvieron incluidas en el Índice de los libros prohibidos de la iglesia  (Index librorum prohibitorum). A pesar de ello, este autor inspiró a escritores de la talla de Flaubert o Dotoyevsky. 

  En cuanto a la relación de este autor con el sadismo, hay que decir que el sadismo, que es la perversión sexual del que provoca su propia excitación cometiendo actos de crueldad en otra persona según lo define la RAE, toma su nombre de este personaje. Esto se debe a la aparición de estas conductas tanto en su vida personal como en las obras que escribió. 
  
  Algunos escándalos que destacan de su vida son el escándalo de Arcueil, donde violó y torturó a una mujer, y el caso de Marsella, donde envenenó a las prostitutas con las que había tenido una orgía. Conocidos estos escándalos no es de extrañar que el Marqués de Sade fuera internado varias veces en el manicomio. 

  Si os ha resultado un personaje tan curioso como a mí podéis pinchar aquí para obtener más información sobre su vida. 




domingo, 26 de febrero de 2017

LA BONDAD DE EMILY

En la última clase de literatura universal estuvimos comentando dos poemas de la autora norteamericana Emily Dickinson. Entre todos llegamos a la conclusión de que en el primero de estos poemas el tema principal que trataba era la bondad como el sentido de la vida mientras que en el segundo, el cual me llamo mucho la atención ya que la voz poética está muerta, también trata sobre el mismo tema aunque con un enfoque distinto. En este último la autora habla de la belleza y la verdad, que son las dos palabras claves del poema, pero en este caso tienen distinto sentido al que se le da normalmente. Emily Dickinson entiende la belleza como la máxima expresión de la bondad, al igual que ocurre con la verdad, a la que también considera una manifestación del bien.

  En estos dos poemas, los cuales no ocupan juntos más de 30 lineas, podemos ver el increíble talento de esta autora. Ya solo en el primero, que solo consta de 7 líneas, encontramos cantidad de recursos estilísticos como anáforas, que utiliza para refrenar el ritmo, y vemos la manera tan sutil, original y a la vez acertada que tiene de darnos a entender que a ella la tranciende la bondad, que el único objetivo que le ve a la vida es encontrar el bien.

  Desde mi punto de vista una persona que en tan solo 7 líneas es capaz de expresar unas ideas tan nobles es alguien digno de admirar, por lo que haciendo caso a mi curiosidad y echando mano de algunas páginas y blogs de internet encontré información sobre esta admirable autora. No fue pequeña mi sorpresa cuando descubrí que había vivido los últimos 15 años de su vida encerrada en una habitación, que no gustaba de saludar a sus invitados y más aun ¡que no consideraba sus poemas lo suficientemente buenos para publicarse! Después de leer un poco más sobre su vida llegue a cierta conclusión que quizá muchos consideren incorrecta o aventurada pero que me gustaría compartir con aquellos que me lean. En mi opinión, el motivo de que Emily Dickinson considerara algo tan trascendental la bondad fue por la vida que llevó. Según he leído, muchos de los poemas que escribió van destinados a un amante del cual no se conoce la identidad, solo se dice que no pueden casarse. Hay teorías que dicen que este podría ser un pastor que estaba casado o bien un amor de la juventud que el padre de esta prohibió. Emily lo único que buscaba era poder estar con ese amor al que en tantos poemas menciona y o bien por culpa de lo que ella pudo considerar en su momento la maldad de su padre o bien por el hecho de que su amado ya estuviera casado no pudo conseguirlo. Probablemente Emily consideró en su momento ese amor el motivo de su vida, el sentido que tenía vivirla, y en el momento en el que se le fue arrebatado tuvo que buscarle otro sentido a la vida. La bondad y el bien sin duda fueron los elegidos y fue a lo que quiso dedicar el resto de su vida.

 Si os ha picado la curiosidad por esta autora tanto como a mí os dejo un enlace a una web con más información sobre ella y su vida y otro a una página donde podéis leer sus poemas.

CANTO AL PANTEÍSMO

"Me celebro y me canto a mi mismo" Una forma un poco prepotente de comenzar un poema ¿no? Pues así es como comienza Walt Whitman su célebre Canto a mí mismo. A pesar de que por el título y este primer verso podamos intuir que se trata de un poema de alabanza a sí mismo, de ensalzar sus virtudes, nada más lejos de la realidad. Lo que descubre el lector cuando lee el poema es que Walt Witman ha utilizado su propia figura para hablar de todos los hombres. No se canta a sí mismo en concreto, ni a ti,ni a mí, sino a cualquiera que le lea, a cualquier persona que se pueda sentir identificada con lo que él tiene que decir. En este poema expresa una idea panteísta. El tema fundamental es que todos venimos, estamos y vamos al mismo sitio, es decir, la naturaleza en sentido global. Al principio del poema, cuando dice "Y lo que diga ahora de mi, lo digo de ti" es cuando expone claramente esta idea panteísta que comentaba al principio. Después continúa hablando de la tierra, pero no de la tierra como planeta, sino de la tierra donde el vive, donde se ha criado. Escribe el poema como si en ese momento estuviera, como dice en el poema, tumbado en la hierba. En la última parte del poema es cuando ya no solo habla de su visión panteísta, sino que invita al lector a reflexionar sobre la misma y a compartirla con él.
  
  La forma en que está escrito no nos conduce a pensar que fue escrito en el siglo XIX. Parece un poema moderno ya que en él hay versos como "Tengo treinta y siete años/ mi salud es perfecta", que parecen una descripción técnica y versos como "Que se callen ahora las escuelas y los credos/ Atrás. A su sitio" que da la impresión de un diálogo. Incluir versos de este tipo en un poema era algo muy poco común en la época, lo que hace que este destaque. Además de esas innovaciones en los versos, vemos una enorme riqueza en la deixis de este poema, tanto pronominal como temporal y espacial. Por todo el poema hay referencias a quién es la persona que habla y a quién se refiere, dónde se encuentra esa persona que habla, y en qué momento está hablando, presente, pasado o futuro.

  Por todas estas cualidades es que este "Canto a mí mismo" es sin duda una obra de arte. Pocos autores han conseguido transmitir una idea tan complicada como la de la interconexión entre todos los seres del planeta de una manera tan clara y a la vez original y llena de recursos.


sábado, 25 de febrero de 2017

¿ES EL HOMBRE ES BUENO POR NATURALEZA?

En la clase de hoy de Literatura Universal, mi compañero Carlos Canales ha hecho una exposición sobre Rousseau. Como bien ha dicho él, Rousseau fue un polímata suizo francófono. Fue un escritor, pedagogo, músico, botánico, naturalista y filósofo, que aunque definido como ilustrado, en él se presentan grandes contradicciones que lo separan de los principales representantes de la Ilustración. Como ha dicho mi compañero Carlos en su exposición, las ideas de Rousseau influyeron en la Revolución Francesa, el desarrollo de las teorías republicanas y el crecimiento del nacionalismo. Dos de las citas más conocidas de este hombre son:"El hombre es libre pero en todos lados está encadenado" y "El hombre es bueno por naturaleza". Sobre esta última cita es sobre lo que va a tratar mi entrada de hoy. Esto tambien está relacionado con las últimas clases que hemos dado en las que hemos hablado sobre Frankestein, su maldad o bondad y su naturaleza

  Lo que Rousseau afirmaba con esta frase es que la naturaleza del ser humano es buena, que los hombres no nacemos siendo malos, sino siendo buenos y libres, pero es la sociedad la que destruye esa bondad y nos pervierte. Para apoyar esto se apoyaba en la tesis del buen salvaje, la cual dicta que un ser humano en su estado natural, original y primitivo es bueno y cándido perola vida social y cultural, con sus vicios, lo pervierten llevándolo al desorden físico y mental. Según esta tesis el hombre en su estado primitivo es superior moralmente al hombre civilizado.

  Desde mi punto de vista, Rousseau tiene razón al afirmar que el hombre es bueno por naturaleza. Creo que los seres humanos nacemos con buena voluntad, nadie nace deseando hacer el mal. Sin embargo, las circunstancias en las que nos toca vivir, las influencias que tenemos y las experiencias que tenemos son las que nos obligan a moldearnos y adaptan esa bondad inicial a una personalidad más cruel o ruin. vemos ejemplos de esto todos los días. Una persona de la cual se han aprovechado durante toda su vida, y ha tenido la mala suerte de no vivir en las mejores circunstancias, obviamente será más desconfiada y dejará ver menos esa bondad innata que una que haya tenido la fortuna de vivir en circunstancias favorables y sin llevarse decepciones de otras personas. Como todo, esto no es algo exacto aplicable a todo el mundo, ya que muchas veces nos sorprendemos al comprobar que personas que han sufrido y han sido humilladas o maltratadas, que aparentemente tendrían motivos para que su carácter fuera reservado, desconfiado, frío e incluso cruel, son las que nos dan una lección de moralidad demostrando un compartimiento bueno y cándido como el que Rousseau afirmaba que tenían los hombres primitivos.

  No soy nadie para contradecir o cambiar las palabras de Rousseau, pero para finalizar la entrada me gustaría añadir que, siempre hablando desde mi perspectiva, a pesar de que el hombre es bueno por naturaleza y es la socedad quien lo pervierte, somos nosotros mismos los que debemos decidir hasta que punto esta sociedad, circunstancias, experiencias o como lo queramos llamar, pueden actuar en nuestra moral y hacer que cambie nuestro buen carácter. La única que persona que puede decidir cómo quién y cómo debe ser es uno mismo.

martes, 21 de febrero de 2017

LA NATURALEZA HUMANA

  Este mes hemos estado hablando en literatura universal sobre la relación que existe entre la naturaleza y el mal con textos como The Tiger, Frankenstein o autores como Rousseau y la pregunta que ha surgido es, ¿es el mal propio de la naturaleza o es la sociedad la causante?

  Es cierto que en nuestra parte natural se encuentra una parte de maldad, si es que puede atribuir esta palabra a nuestros instintos, que en ningún caso elegimos. Pero si existe algo que realmente no escogemos y nos es enteramente impuesto desde nuestro nacimiento es la sociedad.

  Estamos regidos en mayor o menor medida por la sociedad. Pagamos el precio de reducir al mínimo nuestros instintos como mamíferos estando en público a cambio de algo de seguridad. Y digo algo y no seguridad en su totalidad porque la justicia, derechos, educación y dignidad, que son probablemente los mejores inventos dentro de este invento ya no funcionan; cada vez vendemos nuestra vida por menos. 
  
  Por supuesto que en la naturaleza existen los mismos actos escalofriantes. Por ejemplo, en el reino animal son constantes las agresiones físicas y sexuales. Entre los humanos existen también las agresiones verbales, al estar dotados del lenguaje, pero las dos anteriores se dan continuamente alrededor del mundo. 

  Pero ésta no es la única diferencia. La más notable es, probablemente, que un león no sabe qué está bien y qué está mal. No es consciente de ni consecuente con sus actos, y mucho menos es capaz de sentir empatía. A nosotros esto nos es enseñado desde pequeños, es nuestra elección aplicarlo o no. 

  Aún así, existen casos en los que el agresor no puede controlar sus impulsos por las experiencias que él mismo ha vivido, como pueden ser continuas agresiones o violaciones sufridas a una edad muy temprana. Esto no lo justifica, por supuesto, pero es más común de lo que popularmente se piensa que la víctima se convierta en el verdugo. 

  Estaríamos hablando entonces de una cadena a modo de bucle. La única manera de parar este bucle estarían en la reinserción y la justicia. La mayoría de gente no cree en la primera; yo, personalmente, no creo en la segunda. 

  Sólo una mínima parte de la búsqueda de justicia de agresiones no es desechada, aunque sea una gran parte la que es denunciada. Que esta mínima parte no sea desechada no es un consuelo y no es justicia y, por tanto, no vale nuestra libertad.

  Ya es imposible salir de la sociedad, pues estamos demasiado absortos en ella pero somos tantos que me es imposible concebir que no podemos cambiarla y civilizar a la civilización.