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viernes, 17 de febrero de 2017

EL PARADIGMA DEL ROMANTICISMO

  En esta entrada hablaré sobre el autor de obras como Werter o Fausto; esta última de la importancia digna de un clásico de la literatura. Su autor es Wolfgang von Goethe, que no fue sólo una de las mayores influencias del Romanticismo, sino también un poeta, dramaturgo, novelista y científico del siglo XVIII.

  Goethe nació en Weimer (Alemania). Su vida entera se encuentra en Poesía y verdad, un libro autobiográfico. De su vida conocemos sus intereses, que son bastante amplios, pues cultivó tanto las letras y el derecho como las ciencias, sin dejar nunca de lado el arte. También conocemos el origen de la partícula ''von'' incluida en su nombre. Ésta fue otorgada por el Duque Carlos Augusto con el objetivo de otorgarle un puesto del mismo nivel que el de un ministro.

  Sus obras arriba mencionadas son sólo una parte de su bibliografía, pero son la parte más importante e influyente escrita por este autor. Lo más curioso de Werter no es que fuese la obra modelo del Romanticismo, sino que estaba basada en una de las experiencias del propio autor. Esta experiencia no es otra que el amor platónico que sentía Goethe por la mujer de uno de sus amigos. Otro dato muy curioso sobre esta obra es la ola de suicidios adolescentes que la precedió, imitación de la obra; que es, a su vez, una representación en papel de una escena real.

  La segunda obra mencionada esta dividida en dos partes y tiene como título el nombre de su personaje principal: Fausto. Este personaje es un anciano que ha adquirido todos los conocimientos de la vida menos el misterio de ésta, aunque para ello tuvo que pagar el precio de no haber disfrutado de los placeres mundanos. Para conseguir esto último, paga un precio aún más alto vendiendo su alma a Mefistófeles, el diablo. 

  Pero no sólo él mismo escribió sobre su vida, su secretario Eckermann anotaba todas las conversaciones que mantuvo con el autor y las recopiló en Conversaciones con Goethe. Y por si aún nos cabe alguna duda sobre la importancia de este autor, debemos saber que su apellido da nombre al Goethe-Institut, institución que se encarga de nada menos que de difundir la cultura alemana de forma internacional.

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Wolfgang von Goethe




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Goethe-Institut en Alemania








domingo, 12 de febrero de 2017

WERTHER NOS DA LA BIENVENIDA AL ROMANTICISMO

Como habréis podido ver por el contenido de las últimas entradas, en la clase de Literatura Universal hemos dejado atrás el siglo XVIII y la ilustración para meternos de lleno con el siglo XIX y el romanticismo, y sobre eso vengo a hablaros en esta entrada.

  Lo primero de todo ¿Qué es el romanticismo? El romanticismo es un movimiento cultural que tuvo origen en Alemania y Reino Unido a finales del siglo XVIII. Nace como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración, y se le confiere especial importancia a los sentimientos. Y ahora bien, en el tema que nos atañe, que es la literatura, ¿qué significó este movimiento? 

  Las obras escritas en esta época rechazan ya el racionalismo tan característico de la ilustración, dándole mucha más importancia al sentimiento que a la razón. El universalismo y el normativismo del siglo anterior desaparecen para dar paso a un sentimiento nacionalista y una libertad y espontaneidad total de los autores. La imitación de los clásicos grecolatinos también se ve sustituida por la originalidad y la creatividad de los autores y la naturaleza sobre la que escriben ya no es arreglada y tranquila como en la Ilustración, sino que se describen paisajes indomables que dan sensación de inmensidad.

  Todos estos rasgos de las obras literarias góticas se pueden apreciar con claridad en la que es considerada la primera obra romántica: Las desventuras del joven Werther o Las penas del joven Werther. Fue escrita por Goethe y fue publicada por primera vez en el año 1774. En esta novela Goethe utiliza el recurso epistolar, Werther, el protagonista, le escribe cartas a su amigo Guillermo. La obra narra las aventuras de un joven pintor que se muda a un pueblo alemán en el que sufre un amor no correspondido que le lleva al suicidio. Como ya he mencionado antes los rasgos del romanticismo están muy presentes en esta novela. Podemos apreciar la importancia de los sentimientos sobre la razón cuando Werther habla de sus sentimientos hacia Lotte y del sufrimiento que le causa el no ser correspondido. Basta solo con leer uno de los pasajes en los que Goethe describe los paisajes del pueblo al que se muda Werther para darse cuenta de que la naturaleza calmada de la Ilustración ha desaparecido y ahora los paisajes transmiten inmensidad y grandeza. También vemos como el normativismo desaparece ya que Goethe da rienda suelta a su imaginación y a todos sus recursos en esta novela. 

  Guste o no, esta novela es y debe ser considerada de gran importancia en la literatura universal ya que cierra por completo la puerta del Siglos de las luces para dar paso a algo completamente diferente: El romanticismo.







sábado, 11 de febrero de 2017

EL MIEDO REAL EN LA FICCIÓN

   Hemos leído en clase un pequeño fragmento de una de las obras maestras de la literatura universal, Frankenstein. Su autora, Mery Shelley, innova en la novela gótica otorgando a la creación de la vida un medio científico y no uno mágico o místico. 

  En este fragmento se aprecia en los dos primeros párrafos la modalidad descriptiva por parte del científico creador de Frankenstein, primero de la escena y después del monstruo. El científico muestra su desagrado por la parte física de su creación, llegando a emplear las palabras catástrofe o engendro.

  En la segunda parte predominan las modalidades narrativa y expresiva en primera persona a manos del propio monstruo. Narra su llegada desde el bosque hasta el cobertizo en el que se refugia. 

  Pero lo más llamativo es que este ''monstruo'' no sólo siente, sino que sabe qué siente. Siente frío, hambre y sed; siente confusión, miedo y dolor emocional. Lo primero causado por su creador, lo segundo por la marginación. 

  Y esta marginación no puede estar movida por otra cosa que no sea la xenofobia. La xenofobia es una de las fobias más peligrosas, tanto para quien la padece como para quien la sufre. ¿Sabéis ese miedo a la oscuridad que se manifiesta en la mayoría de niños? Lo llamamos miedo a la oscuridad por llamarlo de algún modo, pues realmente este miedo se encuentra en no ver qué hay, en no saber qué les rodea, en lo desconocido. 

  Es entonces cuando imponen su luz, algunos la de su habitación, otros la del pasillo y otros tantos la de una pequeña lamparita, a algo tan natural como es la oscuridad, con el único objetivo de poder descansar en paz. Y qué maravillosa paradoja que al cerrar los ojos no puedan ver más que la oscuridad, pues así funciona la biología de nuestro cuerpo que es, permitidme la contradicción a la creencia popular, mucho más sabia que la mente consciente y ''racional'' del ser humano. 

  Me gustaría decir que esta xenofobia la crea quien la padece y es una elección, pero la verdad es que está impuesta la mayoría de veces. Yo misma admito que si me encontrara con un monstruo de frente mi primera reacción sería correr, y eso que nunca me ha ocurrido. Jamás he visto ninguno pero sí he visto películas, he leído libros y he oído hablar del Coco desde antes de tener consciencia. Nadie se ha parado nunca ha preguntarse qué opinarían los monstruos sobre este punto de vista. 

  Una vez escuché un cuento en el que el famoso lobo de Caperucita Roja narraba su parte de la historia y el lobo parecía pasar a ser la víctima. ¿Hubiésemos sacado la misma conclusión de la misma historia si quien la narraba hubiese sido la mujer o el niño cuya casa allanó Frankenstein?

  
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viernes, 10 de febrero de 2017

FRANKENSTEIN

  Hace unos días leímos en clase un fragmento de Frankenstein, de la autora Mary Shelley. Antes de meterme a comentar dicho fragmento me gustaría hablar de la curiosa historia de esta obra maestra de la literatura universal. Todo comenzó en 1816 en la residencia de Lord Byron en Villa Diodati, Suiza. Mary Shelley y su marido se encontraban allí de visita durante las vacaciones.Una noche, Byron retó al matrimonio Shelley y a su médico personal, John Polidori, a escribir una historia de terror. De ellos solo terminó su historia John Polidori, que escribió nada más y nada menos que El Vampiro, pero Mary Shelley cultivó la idea que la llevaría a escribir la obra que es considerada primera en el género de la ciencia ficción, Frankenstein. Resulta curioso ver como de un concurso entre amigos durante las vacaciones nacieron dos obras de tremenda importancia para la literatura universal.

  Algo que me llamó la atención de este obra es cómo aborda el tema de la marginación y la violencia. A pesar de que esta obra fuera publicada en 1818, estos dos temas están a la orden del día casi 200 años después. Mary Shelley, mediante el personaje del monstruo creado por el doctor Frankenstein, nos ofrece una visión de la relación entre la marginación y la violencia. El monstruo es rechazado por todo el mundo simplemente por su aspecto, por ser diferente. Llega a ser rechazado incluso por su propio creador. Esto se puede extrapolar a nuestros días a multitud de casos de personas de todas las edades que son rechazadas por el resto de la sociedad por el hecho de tener un aspecto, gustos o forma de pensar diferente al resto.

  En la obra además, la autora utiliza esta marginación como uno de los motivos de la violencia del monstruo. El no tener a nadie que le comprenda, o que simplemente le acepte, le lleva a comportarse de una forma violenta y agresiva, llegando incluso a matar a gente. Si bien es cierto que ese componente del monstruo agresivo era necesario para darle a la historia el tinte de terror necesario para el reto de Lord Byron, creo que estaréis de acuerdo conmigo cuando afirmo que si en lugar de un monstruo hecho uniendo partes del cuerpo de personas muertas fuera un adolescente cualquiera, la historia concordaría con cualquier caso de acoso escolar de los que oímos hablar en las noticias día a día.

  En esta obra se combinan los ingredientes necesarios para hacer una obra maestra de la literatura: es la primera en iniciar el género de la ciencia ficción, es una de las novelas de terror más leídas de la literatura, su autora es una mujer, en esa época resulta extraño que el mérito no se lo llevase el marido como ya ha sucedido en ocasiones con otras escritoras, y además contiene una crítica social del ya mencionado tema de la marginación.

  Todos esos componentes han hecho que esta obra salte de la literatura a las pantallas y los teatros en diversas adaptaciones como la película Frankenstein de 1931 o, más actual, Victor Frankenstein, estrenada en 2015.



 


A la izquierda la carátula de Frankenstein (1931) y a la derecha la de Victor Frankenstein (2015)

martes, 7 de febrero de 2017

¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE DEL ARTE?

  Hace unos días leímos en clase el prefacio de El retrato de Dorian Gray escrito por Oscar Wilde. En él el autor demuestra su visión esteticista del arte, y más concretamente de la literatura. Desde su punto de vista lo único importante en una obra literaria es la forma en la que está escrito, obviando por completo el contenido de la misma. Esto lo demuestra en el prefacio cuando dice "Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo." Esta frase sin duda llamó mi atención. No hay una manera más clara de decir que el contenido de la obra no importa, sino que es su forma la que convierte a esa obra en arte o no. Con esta afirmación, así como con varias más del prefacio que mencionaré más adelante, estoy en completo desacuerdo. Desde el punto de vista de Oscar Wilde podríamos interpretar que cualquier texto, por ejemplo un ensayo sobre las células del cuerpo humano, pasa a ser arte en el momento en el que está bien escrito. Desde luego para mi esta afirmación es completamente incorrecta, llegando a rozar lo absurdo. Aunque si es verdad que a medida que se avanza en la lectura del prefacio se puede hacer uno una idea de porqué Oscar Wilde pensaba así, sobre todo al llegar a la última frase: "Todo arte es completamente inútil". No puedo estar más en desacuerdo con esa frase, pero es la que me ha hecho entender el punto de vista esteticista de este autor. Cualquier persona que considere que el arte es inútil es lógico que considere que lo más importante de una obra literaria es su forma. Esto se debe a que es una persona que no conoce el verdadero significado y la verdadera utilidad del arte. El arte no existe para ser bonito. El arte, en cualquiera de sus formas, existe como un medio de expresión, como una manera libre y distinta a las demás de transmitir ideas, sentimientos etc. Es algo mucho más allá de una visión superficial o formal, tiene que ver con lo que transmite y hacer sentir, tanto al artista como al receptor. 

  Con esto no quiero decir que la postura de Oscar Wilde sea totalmente incorrecta, dado que no creo que en esto haya una postura correcta o incorrecta, sino distintos puntos de vista. En mi opinión creo que en el término medio está la virtud. Por supuesto considero mucho más importante en una obra literaria que esta te haga pensar, reflexionar, sentir o todo a la vez a que esté escrito de la forma más correcta posible. No obstante considero que aquellas obras literarias que además de conseguir todo esto son correctas desde el punto de vista formal deberían ser consideradas verdadero arte.

lunes, 6 de febrero de 2017

THE GRAY PREFACE

  Una de las lecturas obligatorias de este trimestre es el famosísimo libro de Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray. Más adelante, me gustaría hacer una entrada sobre esta novela, pero antes comentaré su no menos famoso prefacio. En él ofrece a sus lectores una crítica a la crítica literaria y una visión esteticista del arte. 

 El esteticismo fue una corriente fruto de la reacción artística ante la literatura moral de la era victoriana. Sus máximos representantes fueron Dante Rosetti, William Morris y el ya mencionado Oscar Wilde. Pero lo más importante es ¿qué defiende esta corriente artística?

  Los esteticistas defendían el arte por el arte y la forma siempre por encima del contenido. Esto puede verse claramente en las siguientes frases del prefacio de Wilde: 
  • Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
  • Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo.
  Estas afirmaciones pueden sonar muy radicales (posiblemente fuese la intención del autor) aunque, desde mi punto de vista, me parecen una ligera contradicción ante estas dos frases incluidas en el mismo prefacio: 
  • Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.
  • Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.
  Estoy de acuerdo con estas dos últimas afirmaciones, pues, a mi parecer, el arte tiene dos intenciones principales: desahogar al autor y evocar en el receptor. No creo que pueda crearse arte partiendo sólo de lo estético pues, ¿en quién evocarían sentimientos? Yo lo diré: en la gente superficial. Tampoco creo que pueda crearse arte únicamente mediante el mensaje; se trataría de una mera argumentación. 

  Yo pienso que el arte es una mezcla de ambas y hay gente que se atañe a lo estético y lineal, a gozar del arte sin ningún esfuerzo intelectual, a disfrutarlo como quien consume un programa de televisión con el único objetivo de pasar el rato y esto me parece, cuanto menos, simple y vacío. También existe gente que sólo se centra en el mensaje e intención sin disfrutar la trama, los recursos y lo visual. Normalmente esta gente desecha todo aquello que no vaya acorde con su pensamiento y practica lo que me gusta denominar ''masturbación mental'', consumiendo sólo el arte en el que vean su mentalidad plasmada. Muy a mi pesar he de llamarles cínicos.

  Y luego se encuentra la gente que, es capaz de ver el arte como la comunicación que es. De ver cada uno de sus siete canales dentro de un contexto que puede ser la época en la que vivió el emisor o en la que se encuentra el receptor, con un código que poseen incluso la escultura y pintura y con un mensaje que, desgraciada o afortunadamente, se ve distorsionado por el ruido más precioso, que es nuestra propia mente. Y como toda comunicación necesita un emisor y, cómo no, un receptor que cada vez escasea más. 

  Y llegados a este punto me gustaría hacer una petición a modo de consejo, del que espero realmente que al menos una persona que lea esto no hará oídos sordos: sed receptores y no seáis simples, superficiales, vacíos ni cínicos. Sed receptores y consumid arte, sentíos vivos. Estad de acuerdo y desacuerdo con los mensajes que interpretéis vosotros mismos, que a la larga es la mejor manera de conocerse.

  Me gustaría terminar con dos de los puntos del prefacio que más han llamado mi atención y con los que no podría estar más de acuerdo: '' Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo. Los que intentan descifrar el símbolo lo hacen también a su propio riesgo''.

  Arriesgaos.

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OSCAR WILDE



domingo, 5 de febrero de 2017

HOUYHNHNMS

   La semana pasada leímos en clase unos fragmentos de Los viajes de Gulliver escrita porJonhatan Swift. En unos de ellos Gulliver hablaba con los houyhnhnmsconcretamente con su líder. Los houyhnhnms según se describen en el fragmento son lo que nosotros conocemos como caballos. La diferencia con la que Gulliver se encuentra al llegar allí es que son los caballos los que utilizan a los humanos a su antojo, al contrario de como lo hacemos nosotros. Por eso es un tanto incómoda la situación en la que pone a Gulliver el gobernante de esta especie cuando le pide que le cuente cómo tratan a los de su especie en su tierra natal. Gulliver intenta suavizarlo lo máximo posible, pero si no quiere mentir al monarca debe referirse a los abusos que sufren los caballos en nuestro mundo, como son utilizados como comida, medio de transporte, diversión etc. Como no, el rey de los caballos queda sorprendido de la vida que llevan en ese mundo los de su especie. Desde mi punto de vista lo que el autor intenta en este fragmento es la manera de que nosotros los humanos empaticemos, no solo con los caballos sino con los animales en general. Creo que es una manera muy original de hacerlo ya que no hace como en otras obras que hemos leido, vease el ejemplo de La Vaca Vieja que comenté en la anterior entrada, en las que lo que el autor hacía era describir como se sentía el animal hablando como si fuera él. Aquí sin embargo lo que hace es poner en boca de un humano los numerosos abusos a los que sometemos a los animales. 

   Algo que también llamó mi atención en este fragmento fue la forma en la que el rey se nombra a sí mismo, usando más de 10 adjetivos de admiración y veneración. No había visto una forma de referirse así a un personaje desde que leímos literatura antigua en la que hablaban de esta manera de los dioses, lo cual no ha pasado desapercibido por mi. No solo el autor pone a los caballos por encima de los humanos en este nuevo mundo al que Gulliver llega, sino que ademas los propios caballos se tratan a sí mismos como dioses. Esto da que pensar, ya que yo creo que es la manera que tiene el autor de decirnos que verdaderamente creemos ser dioses cuando queda visto y comprobado que eso está bien lejos de ser real.